Retornos del amor fugitivo en los montes, Rafael Alberti

El destierro, el olvido, es un estímulo creador de un valor incalculable. Son innumerables los literatos que, lejos de su Ítaca (en muchos casos, por motivos estrictamente políticos), han plasmado su peregrinaje en prosas o versos con dolorosa melancolía. Hoy presentamos a Rafael Alberti (1902-1999), comunista confeso que hubo de dejar la ‘una, grande y libre’ española tras la Guerra Civil, a través de su Retornos de lo vivo lejano (1952); y, concretamente, a partir de los treinta y cuatro endecasílabos donde el poeta andaluz rememora, en clave mítica, la irrupción del conflicto bélico en nuestro país. Fue en Ibiza donde, junto a su amada María Teresa León, Alberti descubrió que la edad de oro llegaba a su fin…

Retornos del amor fugitivo en los montes

Era como una isla de Teócrito. Era

la edad de oro de las olas. Iba

a alzarse Venus de la espuma. Era

la edad de oro de los campos. Iba

Pan nuevamente a repetir su flauta

y Príapo a verterse en los jardines.

Todo era entonces. Todo entonces iba.

Iba el amor a ser dichoso. Era

la juventud con cinco toros dentro.

Iba el ardor a arder en los racimos.

Era la sangre un borbotón de llamas.

Era la paz para el amor. Venía

la edad de oro del amor. Ya era.

Pero en la isla aparecieron barcos

y hombres armados en las playas. Venus

no fue alumbrada por la espuma. El aire

en la flauta de Pan se escondió, mudo.

Secas, las flores sin su dios murieron

y el amor, perseguido, huyó a los montes.

Allí labró su cueva , como errante

hijo arrojado de una mar oscura,

entre el mortal y repetido estruendo

que la asustada Eco devolvía.

Agujas rotas de los parasoles

pinos le urdieron al amor su lecho.

Fieras retamas, mustias madreselvas,

rudos hinojos y áridos tomillos

lo enguirnaldaron en la ciega noche.

Y aunque, lengua de fuego, el aire aullara

alrededor, la tierra, oh, sí, la tierra

no le fue dura, sin embargo, al sueño

del fugitivo amor entre los montes.

La edad de oro del amor venía,

pero en la isla aparecieron barcos…

[Poema descubierto gracias al gran profesor y poeta Antonio Sánchez Zamarreño]

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Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
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