Elogio de la locura, Erasmo de Rotterdam

Las paulatinamente desvalorizadas becas Erasmus (al menos, eso es lo que se desprende de la cada vez más irrisoria partida económica reservada para las mismas) deben su nombre al humanista neerlandés Erasmo de Rotterdam (1467-1536), escritor para nada hijo de su tiempo dada la modernidad de sus planteamientos. Quien disfrutara de una formación internacional privilegiada y apostara por la unión del Viejo Continente encontró, dentro de su seria producción, un escape necesario para la sátira, la ironía y la crítica desde un punto de vista lúdico en su Elogio de la locura (1511). Publicado en París, sus 68 capítulos se escudan en el juego literario para encubrir una de las más duras críticas sociales jamás vertidas sobre quién mueve verdaderamente los hilos de la sociedad, qué verdad se esconde tras las sombras de las convenciones sociales, y cuantos temas le valdrían la hoguera en caso de firmarlos en primera persona. No obstante, cuando habla la locura, uno queda salvado; y, al fin y al cabo, estamos hablando de literatura, ¿no?

Elogio de la locura

erasmo

Capítulo I

Diga lo que quiera de mí el común de los mortales, pues no ignoro cuán mal hablan de la Estulticia incluso los más estultos, soy, empero, aquélla, y precisamente la única que tiene poder para divertir a los dioses y a los hombres. Y de ello es prueba poderosa, y lo representa bien, el que apenas he comparecido ante esta copiosa reunión para dirigiros la palabra, todos los semblantes han reflejado de súbito nueva e insólita alegría, los entrecejos se han desarrugado y habéis aplaudido con carcajadas alegres y cordiales, por modo que, en verdad, todos los presentes me parecéis ebrios de néctar no exento de nepente, como los dioses homéricos, mientras antes estabais sentados con cara triste y apurada, como recién salidos del antro de Trofonio.

Al modo que, cuando el bello sol naciente muestra a las tierras su áureo rostro, o después de un áspero invierno el céfiro blando trae nueva primavera, parece que todas las cosas adquieran diversa faz, color distinto y les retorne la juventud, así apenas he aparecido yo, habéis mudado el gesto. Mi sola presencia ha podido conseguir, pues, lo que apenas logran los grandes oradores con un discurso lato y meditado que, a pesar de ello, no logra disipar el malhumor de los ánimos.

[…]

Capítulo XXI

Añadiré, en fin, que sin mí no habría ni sociedad, ni relaciones agradables y sólidas, ni el pueblo soportaría largo tiempo al príncipe, ni el amo al criado, ni la doncella a su señora, ni el maestro al discípulo, ni el amigo al amigo, ni la esposa al marido, ni el arrendador al arrendatario, ni el camarada al camarada, ni los comensales entre ellos, de no estar entre sí engañándose unas veces, adulándose otras, condescendiendo sabiamente entre ellos, o untándose recíprocamente con la miel de la estulticia. Ya me doy cuenta de que esto os parecerá afirmación de mucho bulto, pero aún las oiréis mayores.

[…]

Capítulo XXXVII

Volviendo a la felicidad propia de los necios, diré que tras haber pasado la vida con suma alegría, sin miedo ni sensación de la muerte se van derechamente a los Campos Elíseos para deleitar allí con sus bromas a las almas pías y ociosas. Vamos, pues, a confrontar la suerte de cualquier sabio con la de este necio. Imagínate, que pones delante de él a un ejemplo de sabiduría, a un hombre que ha gastado toda la infancia y toda la adolescencia en aprender las ciencias y que la parte más deliciosa de la vida la ha perdido en incesantes vigilias, cuidados y sudores y que en lo que le restaba tampoco ha degustado ni un tantico de placer, viviendo siempre sobrio, pobre, triste, malévolo y duro para consigo mismo y pesado y desagradable para los demás, pálido, macilento, enfermizo, legañoso, canoso y viejo antes de ahora y prematuramente huido de esta vida… Pero ¿qué le importa morir, si nunca ha vivido? ¡Ahí tenéis el bello retrato de un sabio!

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Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
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