La pagoda de Babel, G.K. Chesterton

¿Cómo surgió la diversidad de idiomas actualmente existente? La bíblica explicación basada en la Torre de Babel constituye uno de los tantos mitos recreados a partir de aquel incomparable e imperecedero best-seller al cual, más allá de la propiamente textual, cierta longeva institución confiere una sacralización de mayor alcance. Una de las tantas criaturas que se sirven del originario relato de la confesión de lenguas se lo debemos al británico G.K. Chesterton (1874-1936). El creador del Padre Brown, el detective católico por excelencia (desconozco, no obstante, que tenga homólogo alguno en tan peculiar categorización), revisitó la inacabada torre retratada por Pieter Bruegel, entre otros tantos, para fusionar su ascenso con una necesaria caída surgida de una ávida ambición. Subir y bajar, todo en uno en esta irremediablemente imperfecta especie que llamamos ser humano.

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La pagoda de Babel

Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes. Dicen que ordenó a los gigantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio Sultán se desmorona para siempre.

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Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
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