Impostura, Enrique Vila-Matas

No son pocos los que alegan que la literatura es, simple y llanamente, innovación formal. Si no, ¿qué criterio empleamos para diferenciar lo literario de aquelo que no lo es? Si bien creemos que esta afirmación no es sino una simplificación excesiva, lo cierto es que la búsqueda de lo novedoso ha sido siempre una veleta que ha (re)orientado las diversas corrientes artísticas a lo largo de la historia. Y, sin embargo, la innovación formal suele ir aparejada de un nuevo modo de pensar u organizar nuestra presencia en el orden del conocimiento, del mundo. Hoy, dejamos una breve muestra de la etapa parisina de Enrique Vila-Matas (1948), Impostura (1984), en la cual se tambalea no solo el modo de decir, sino lo propiamente dicho, tal y como anticipara cierto acertado crítico. A fin de cuentas, ¿qué sabemos realmente de quienes nos rodean dia tras día?

Impostura

[…]

Servir le colmaba de felicidad, porque siempre le había horrorizado tener éxito en la vida. Vestir un uniforme le parecía algo realmente agradable. Se acabaron sus constantes dudas sobre la manera de vestirse. Barnaola era inmensamente feliz sintiendo que en el fondo de sí mismo residía un ser bastante vulgar. Al contrario de muchos hombres, siempre había aspirado a ser consciente de que, a medida que vamos dejando atrás la juventud, por mucho que hagamos, nunca mejoran las cosas, más bien empeoran. Ahora, por fin, podía al menos estar seguro, completamente seguro, de algo: en su vida futura sería un espléndido cero a la izquierda y cuando llegara a viejo se vería obligado a servir a jóvenes juerguistas, presuntuosos y maleducados, o bien pediría limosna, o acabaría hundiéndose en la ciénaga más criminal de la tierra. Así pues, aquella noche, sabiendo que iba a convertirse en el sirviente del profesor y que iba a dar voluntariamente un mal paso en la vida, no pudo dormir de contento, mientras pensaba que tal vez la felicidad consista en esto, en ser al menos conscientes de que podemos aportar nuestro grano de arena a la hora de acabar, como todo el mundo, mal.

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Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
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