Una mirada turbia, Juan José Millás

Tras un breve y necesariamente incompleto homenaje a uno de los mayores genios de las letras hispanoamericanas del siglo XX, cuya pérdida no hay sino que asumir, este lunes es buen momento para volver la vista a la más cruda realidad. Para ello, nada mejor que una columna reivindicativa y un maestro del género como el aplaudido (y, también por muchos de los citados, odiado) Juan José Millás (1946). Contemplemos, desde su mirada turbia tantas veces expuesta en El País, un representativo ejemplo de la distancia entre intereses y la poca representatitividad de las altas esferas políticas de la Marca España.

Una mirada turbia

Este sujeto, que es el presidente de la Comunidad de Madrid, para los madrileños es un “señor” en el sentido de un extraño. Como ese hombre que aparece un día por tu casa y del que tu madre te dice:

–Desde ahora este señor será tu padre.

Y tú le miras al señor los zapatos, y el bigote, y el botón a punto de desprenderse de la chaqueta negra, y te parece un extraño total, un tipo venido de otro mundo, un marciano. A los que vivimos en Madrid un día nos dijeron:

–Desde ahora este señor será vuestro presidente.

Y nosotros nos fijamos en el cuello de iguana de su camisa, y en las dificultades del cuello de su cuerpo para sobrevivir a las estrechuras del cuello de la iguana, y le miramos a los ojos y nos devolvió una mirada turbia, muy, muy turbia, y le contamos las pulseritas que llevaba, tan mayor, en la muñeca, y vimos luego las fotografías del piso de Marbella que le trajeron los Reyes, y el conjunto nos recordó a un maniquí que de pequeños nos daba mucho miedo.

Total, que no nos pareció nuestro presidente, sino un señor. Y no era solo porque no le hubiéramos votado, no, pues en Madrid estamos acostumbrados a que la gente no pase por las urnas. Fíjense en Ana Botella, de la que un día nos dijeron:

–Esta señora es vuestra alcaldesa.

Y su cara era idéntica a la de la madrastra de Blancanieves, es decir, otra señora en el peor sentido de la palabra. Así que no era porque no hubiéramos votado a González, sino porque intuimos que había en él algo profundamente ajeno a nuestros intereses. Y coño, qué olfato, porque va a lo suyo.

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Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
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