Primavera a la vista, Octavio Paz

Días como el de ayer, o como el de hoy (en gran parte de España), suelen infundar una especie de inminente buen ánimo, o predisposición a la felicidad, a la gente. En otras palabras: el buen tiempo mola. Hay quien, no obstante, prefiere una retórica más elaborada para expresar esta afirmación; y así, frente a la llaneza de la que acabamos de hacer gala, hoy presentamos un texto de Octavio Paz (1914-1988) donde semejante idea adquiere, junto a otros tantos sentidos cuya interpretación cedo a los lectores de esta entrada, un vestido harto más sofisticado.

Primavera a la vista

Pulida claridad de piedra diáfana,
lisa frente de estatua sin memoria:
cielo de invierno, espacio reflejado
en otro más profundo y más vacío.

El mar respira apenas, brilla apenas.
Se ha parado la luz entre los árboles,
ejército dormido. Los despierta
el viento con banderas de follajes.

Nace del mar, asalta la colina,
oleaje sin cuerpo que revienta
contra los eucaliptos amarillos
y se derrama en ecos por el llano.

El día abre los ojos y penetra
en una primavera anticipada.
Todo lo que mis manos tocan, vuela.
Está lleno de pájaros el mundo.

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Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
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