La oveja negra, Augusto Monterroso

¿Creéis que hemos hablado lo suficiente de uno de los genios de lo hiperbreve? Una vez más, en un presuroso día, Augusto Monterroso nos ilustra con su angustiosa minificción; en este caso, sobre un peculiar y concreto animal al que tantos y tantos han cantado: la oveja negra. Es esta una de las fábulas con las que el guatamalteco nos sorprendió en 1969 (La oveja negra y otros relatos) y aún, en 2014, sigue haciéndolo. No dudemos, por supuesto, de que continuará el efecto de esta obra mientras siga encontrando su obra lectores. A ello contribuimos.

[Imagen: logo de Oveja negra, Café Pub emeritense]

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

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Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
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