Ha llegado el buen tiempo, Juan José Millás

Nuestro escritor predilecto, Juan José Millás, mostraba ayer en su columna habitual su particular descripción e interpretación de esta premiada fotografía, al tiempo que nos recordaba el carácter inspirador de un buen lienzo digital para la escritura. No está de mal recordar, en esta época de desarrollo tecnológico, que lo audiovisual no está reñido con lo estrictamente textual; pese a que ciertos puristas, tradicionalistas o  retrógrados se nieguen a asumirlo. Por ello, hoy presentamos este breve ejercicio lingüístico descriptivo, llevado a cabo por uno de los escritores españoles de la actualidad con mayor calidad para contar la (su) realidad.

[Fuente: El País]

Ha llegado el buen tiempo

Increíble: una calle tapizada de seres humanos vestidos de idéntica manera. Hay excepciones (un par de cuerpos de oscuro), aunque resultan tan imperceptibles como una caries humana en un colmillo de elefante: apenas dos puntitos negros en un conjunto uniforme, mullido, en una textura regular, equilibrada, serena. Ganadora del Premio Ortega y Gasset de Periodismo, la foto nos muestra a la gente en racimos, como si perteneciéramos a una variedad vegetal. Ahí estamos, descolgándonos como glicinias desde los balcones para adornar las fachadas. Como enredaderas que fueran hacia arriba y sus flores miraran hacia abajo. Ahí estamos también, cubriendo el suelo de la calle como una alfombra viva. El resultado es muy provocador. Dan ganas de entrar en la imagen y cederle tu identidad al conjunto para formar parte de esa individualidad de mayor signo. Diluirse en ella, perderse en ella, que resultara imposible distinguir tu cabeza de entre los cientos o miles de cabezas repartidas en el tapiz. Por cierto, que esas cabezas, menudas como las de las moscas, corren hacia delante mirando hacia atrás. Perder la subjetividad ahí, en ese instante de lo que parece un momento fronterizo, límite. Pero no: desde tu posición se entiende la soledad del fotógrafo, obligado a tomar una distancia intelectual respecto del suceso, a abandonar el grupo, al menos lo que dura el parpadeo del objetivo, que en las mejores fotos suele ser eterno y fugaz de forma simultánea. Con suerte, la imagen que soñaste al disparar coincide luego con la del monitor. En todo caso, ha llegado el buen tiempo.

Anuncios

Acerca de framosagudo

Docente y discente interesado en la investigación y didáctica de la lengua y la literatura. Más en: http://www.linkedin.com/pub/francisco-ramos-agudo/6b/192/b63
Esta entrada fue publicada en Columnismo, Millás, Juan José, Siglo XXI. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s